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Not So Intimate!

El objetivo principal de este proyecto es mostrar las distintas facetas de lo femenino en una sociedad que se encuentra en constante modificación, donde el espacio íntimo es invadido por los medios de comunicación masiva y las redes sociales. Mi crítica, como la de Orlan “se dirige contra el estricto régimen de belleza que ésta impone” (Kauffman, 2000, 100) La construcción del cuerpo es el pilar sobre el cual se sostiene mi producción, pero no es la construcción física solamente, sino también la de la identidad, del ego, “El cuerpo tiene una realidad tangible que contribuye a la formación fantasmática del ego. Pero como el ego es una proyección, no proyecta el verdadero cuerpo anatómico, sino sus conceptos libidinosos en su propio cuerpo” (Grosz en Kauffman, 2000, 19). La obsesión por modificarlo se ha vuelto el pan de cada día debido a la inconformidad y al gran vacío que nos genera no pertenecer a ciertos estándares físicos, pero es precisamente de esta obsesión de donde surge mi producción artística. Utilizo la anatomía femenina como lugar donde se fundan deseos de distintas índoles, por una parte, la satisfacción sexual en todo sentido, así como la de lograr cierta auto-aceptación y la aprobación de los demás de manera incansable, convirtiéndose “entonces en este miedo abyecto a carecer” (Deleuze y Guattari, 2004, 34). La noción deleuziana sobre el deseo como multiplicidad, está presente en mis proyecto de manera constante: “Sólo la categoría de multiplicidad, empleada como sustantivo y superando lo múltiple tanto como lo Uno, superando la relación predicativa de lo Uno y de lo múltiple, es capaz de dar cuenta de la producción deseante: la producción deseante es multiplicidad pura, es decir, afirmación irreductible a la unidad” (Deleuze y Guattari, 2004, 47), siendo esta unidad la individualidad. Propongo la acumulación y la repetición por relación no de idénticos, sino de similares, como sucede en la sociedad: las mujeres como género refiriéndose a la totalidad, pero cada una con características diferentes, teniendo como resultado visual un retrato de la diversidad femenina. Aplicando el deseo como multiplicidad, mi crítica gira en torno a los rituales de embellecimiento en donde “La belleza es producida mediante la repetición y el trabajo tedioso” (Kauffman, 2000, 167). La acumulación de objetos o de acciones provoca en el espectador una sensación de invasión en su espacio vital, pero también cierta curiosidad al acercarse a ver detenidamente mis piezas, se convierte en vouyer, paseando dentro de una representación tan íntima de la feminidad. Invado mi espacio íntimo, lo extraigo, lo ventilo al mundo y hasta me burlo de él. Mis secretos de belleza, mi maquillaje, mi tinte, mi cabello, mis medidas y mis dietas, mis “Victoria’s Secret” se convierten en acciones, grabados, objetos, fotografías o bitácoras. Mi propuesta se sitúa en un lugar de exploración donde se construyen posibilidades-mujer creando híbridos de distintas naturalezas, como sucede en la sociedad actual; minimiza los estereotipos y deslinda el color rosa como noción ligada a lo femenino. No condiciona posturas diversas, las enmarca, las revela. Como Kiki Smith, que “provoca al espectador al prescindir de los rudimentarios pedestales de la feminidad. Expulsa a patadas éste fundamento de la mística femenina. Bajo dicha mística… yace una represión y una repugnancia profunda hacia la mujer”. (Kauffman, 2000) Ya sea una repugnancia de ella hacia sí misma o de la sociedad hacia ella o de ella hacia la sociedad. Recupero elementos característicos de la intimidad femenina, que muestran la identidad personal, pero también que se contraponen con el material que utilizo para la elaboración de cada pieza por su naturaleza, sea fría, rígida, metálica, o de madera, dependiendo el caso de cada pieza. La mezcla de materiales hostiles con elementos de uso cotidiano como maquillaje, tintes, o incluso ropa interior son mi principal preocupación formal con el objetivo de mostrar aquellas posibilidades. Buscamos ocultar defectos, acentuar cualidades o llamar la atención, a lo que los medios ponen especial interés al momento de vender productos, pero la principal problemática es la búsqueda de una identidad. Es un juego entre el fuera y dentro, “y las propias mujeres … participan en esta noción de exterior / interior, de velo y sin velo. Hablando de cómo las mujeres se identifican con repugnancia misógina, no sólo en la adopción de los cosméticos de la mascarada, sino también intentar patológicamente borrar las huellas físicas de lo femenino” (Krauss, 2000, 148).

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Instalación con piezas de fierro grabadas al aguafuerte y recortadas a mano, montadas en alambre de acero con pinzas de madera. Medidas variables.

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